CAPACITACIÓN QUE INSPIRA
PREGUNTAS PARA TI

Recopilación de preguntas realizadas por la Lic. Alicia García Vega a Lauro Alonso, publicada en su blog:
aliciagarciavegabioneuroemocion.wordpress.com
el 1 de febrero de 2016.



Conocí a Lauro Alonso en mayo pasado en su primera conferencia en Lima, Perú. Las ideas expresadas en su disertación me resultaron sumamente inquietantes y conocidas, una nueva forma de presentar el árbol genealógico hasta entonces desconocida me fascino increíblemente. De repente en vez del dibujo genosociográfico común de los ancestros encima de nosotros, se abría una nueva visión con pleno sentido, nosotros arriba, sobre la base de nuestros ancestros, rápidamente esta visión nos sitúa en un empoderamiento en vez de sentir el peso, la carga ancestral, sentí la ligereza, la libertad de acción, la posibilidad real de iluminar mi árbol genealógico y tomar conciencia de todas las soluciones y recursos que se abren a nuestros ojos ante esta posición. Y es que Lauro Alonso nos plantea con absoluta certeza una potente síntesis y técnicas que nos posibilitan rápidamente tomar conciencia y los recursos para resolver la influencia transgeneracional.
Mi fascinación por su método innovador y vanguardista me hizo salir de mi zona de confort y dio la vida un giro, llegó el día que compartimos la idea común de difundir la Escuela de Psicogenealogía en Lima, Perú, después trabajando en su venida a Lima, conociendo más de cerca su calidad profesional, humana, su sentido del humor, su increíble y fascinante manera de trasmitirnos sus enseñanzas.
Entre la rapidez de su corta pero exitosa estancia en Lima y las experiencias acontecidas, se hizo corto el tiempo para una entrevista, así que mis preguntas volaron a Montevideo donde las respondió con interés.
En esta entrega se incide en uno de los mecanismos que atrae e inquieta más en el momento que nos adentramos en el mundo de los árboles genealógicos, la repetición y sus implicancias.
Aquí el texto...


Preguntas para ti Lauro Alonso

Muchas escuelas y corrientes de pensamiento incluyen la importancia y la influencia del árbol genealógico en nuestros conflictos actuales, ¿en qué aspectos destaca o incide la Psicogenealogía Evolutiva en el momento de abordar el genosociograma familiar?

La Psicogenealogía Evolutiva propone un método muy práctico y efectivo porque se nutre de una síntesis de varias disciplinas entre las que destaca claramente la Psicogenealogía clásica. Se trata entonces de una forma ordenada, muy completa y asertiva para sumergirse con éxito en un mar tan extenso de posibilidades como es el árbol genealógico. Si no se posee un método claro y aplicable es muy fácil caer en el ensueño del canto de las sirenas, que en este caso significaría vagar entre cantidades de información sin demasiado sentido o con mucho esfuerzo sembrado para poco resultado en la cosecha. Resulta incompleto quedarse en el mero disfrute intelectual del estudio del árbol genealógico que puede no conseguir resultados concretos o perdurables, y en este sentido y debido a su enfoque práctico y aplicable actualmente, Psicogenealogía Evolutiva es un camino de trabajo interior y desarrollo personal muy efectivo y vanguardista.


Una de las cosas que encontramos en los genogramas son las repeticiones de conflictos, eventos, nombres, fechas, parecidos físicos, creencias, etc. ¿Por qué es tan fácil repetir?

Repetir es fácil porque es el camino recorrido, el sendero conocido para el cuál el grupo familiar ya tiene registro y antecedentes. Es mantenerse en la zona de confort. Es hacer lo mismo que otros, cuyo resultado —aunque no necesariamente positivo— es ya conocido y entre otras cosas, esto evita la sorpresa y el estrés del cambio. También se repite por otros motivos, por ejemplo por lealtad: hacer lo mismo que otro o ser parecido en ciertos aspectos, lo que supone determinado grado de identificación y todos los beneficios y costos que eso conlleva aparecen.
La repetición debe verse como una nueva oportunidad para el logro, antes que como una condena. Que haya una repetición significa que hay algo por revisar y que se cuenta con esa oportunidad.


¿Qué mecanismos utiliza la familia para solucionar su dolor ante una injusticia, una tragedia, la muerte de un ser querido, algo que les da miedo?

La familia, como si se tratara de un organismo individualmente consciente, intenta sobrevivir y medrar. Cuando hay un conflicto fuerte algunos órganos o sistemas se hacen cargo de compensarlo por el bien mayor: la supervivencia del organismo todo. A veces se sacrifica una persona que se vuelve portadora del mecanismo que alivia el conflicto, a veces se necesita más de un individuo para sobrellevar cargas muy pesadas. Por ejemplo una manera simple de aliviar un fuerte dolor por la pérdida de un ser querido es que alguien lo represente simbólicamente para el clan, a través del mecanismo de identificación. Nace alguien relacionado con el difunto ya sea por fecha, nombre, parecido, etcétera, que será una especie de continuador del legado del ancestro que yace sobre su identidad en forma subconsciente, proceso que por cierto utilizará bastante energía vital.


¿Las repeticiones arreglan algo?


Las repeticiones no reparan por sí mismas, si no hay toma de conciencia y cambio. Cuando hay entendimiento profundo se produce algún cambio, y entonces la repetición pasa a llamarse reparación. La repetición en sí misma es apenas la oportunidad de tomar conciencia y hacer algo al respecto, de forma que se imprima el aprendizaje. Se repite de diversas formas, pero generalmente puede notarse a través de las profesiones/intereses/habilidades, las dolencias y enfermedades, y los hijos.


¿Es más fácil repetir y sufrir que asumir soluciones?


A veces es más fácil girar en la noria, por pesada que sea, que tomar responsabilidad. De cualquier forma ningún ser vivo sano desea sufrir, por lo que basta con acompañar el camino de quien se encuentra atrapado por el sufrimiento repetitivo para que pueda vislumbrar nuevos senderos, otras posibilidades u opciones, y luego su conciencia y su inconsciente harán el resto. Para muchas personas el sufrimiento, en algún grado, es el único camino conocido. No han tenido la oportunidad de experimentar otra cosa, y ese enfoque panorámico renovado es el que necesitan tener. Es fundamental entender —y entendernos— a través de la compasión: no se trata de falta de capacidad, maldad, egoísmo, debilidad o estupidez: se trata de no haber tenido hasta ese momento una opción mejor dentro del espectro de aquello alcanzable, accesible.


¿Por qué asumimos roles que no nos corresponden, e intervenimos desde esos roles en la vida de los demás?


Casi siempre son mecanismos inconscientes los que nos impulsan con fuerza a corrernos de nuestro sitio. A compensar partes debilitadas de nuestro árbol; a repetir patrones y conductas; a ocuparnos de asuntos pendientes dejados por otros, por un beneficio general. Detrás de estos movimientos siempre hay compasión y amor en grados muy sutiles y profundos. Respondemos en forma automatizada a la mayoría de los estímulos —reaccionamos en lugar de accionar— hasta que somos completamente conscientes del mecanismo y así podemos desactivarlo y ejercer nuestra verdadera voluntad.


Si estamos vinculados por el sufrir nos hacemos responsables de los destinos del otro, con culpa... ¿Cómo liberarnos de nuestra lealtad al conflicto sin culpa?


En situaciones así a veces la culpa es producto de la identificación con un deber que se asume como auténtico, derivado de la mecánica en la que se está involucrado, y una vez que la suave luz de la conciencia ilumina un nuevo aspecto de la realidad el individuo así empoderado es capaz de soltar sin temor ni culpa, porque sabe cuál es el sitio que le corresponde, que esta haciendo lo correcto, lo que le hace bien no solamente a sí mismo sino a su grupo todo. Mientras obra en forma reactiva y cree que lo que hace es lo adecuado, lo debido, y desconoce otras opciones, es inevitable que el mecanismo de la culpa aparezca si intenta cambiar, ya que esta sensación es generada como protección desde su comando interno de ética, moral, integridad y sentido del deber (el súper-yo psicológico).
La culpa nace a veces ante el logro o el éxito, cuando se siente que no es oportuno o bien que no se es merecedor por algún motivo. Esa falsedad puede tener un origen muy profundo en la historia del individuo o bien de su familia. Por ejemplo creencias limitantes como: “si obtengo mucho dinero, ofendería a mis antepasados, todos pobres”, “si tengo éxito o fama, saldría del estándar de mi familia que siempre ha sido anónima”, “no puedo rechazar la comida; algunos de mis ancestros sufrieron hambruna”, etc.


¿Qué implicancias puede tener que solucionemos un conflicto? ¿Dejaríamos de parecernos a alguien de nuestra familia?


La mayor y mejor implicancia será la sanación de algo, en algún grado, evidente o sutil, externo o interno. Puede que ese proceso no sea agradable para todos, o conveniente. A mí me gusta decir que encuentro aún más dulce la hiel de la conciencia que la miel de la ignorancia, pero no siempre estamos preparados para digerir cualquier bocado y muchas veces la plenitud o la libertad de alguien que soluciona ciertos conflictos puede ser el desapego forzado o la frustración de otro, al menos hasta que aquel también logre tomar conciencia.
Básicamente cuando un miembro del sistema cambia, todo el sistema se reconfigura y cambia. Evoluciona. Es positivo entender que más allá de la percepción individual y sus limitaciones, y más allá de la polaridad (juicio de bueno o malo) siempre que se resuelve un conflicto se generan cambios, y los cambios colaboran en la evolución; son inherentes a la vida.


¿Qué es tomar conciencia? ¿Nos hace libres? ¿Podemos dar un giro al destino?


Es curiosa la palabra destino, porque uno de sus significados es meta o llegada, es decir que es una referencia que señala hacia dónde uno va, no un plan de limitaciones acerca de cómo viajar o de cómo se tiene que experimentar el viaje.
Al tomar conciencia —que es algo mucho más profundo que simplemente tomar conocimiento— el sentido de la realidad cambia y por ello se reprograma ese horizonte que llamamos destino. La conciencia no libera por sí misma, sino que ayuda a que el individuo que la alcanza se empodere y aprehenda la libertad que siempre tuvo y así recién pueda utilizarla. Allí nace —a mi modo de ver— el verdadero libre albedrío que hasta entonces es una hermosa utopía.
El conocimiento libera básicamente porque pone claridad antes las opciones sobre las que se puede avanzar, y elegir implica libertad. Por eso, quien conoce, puede elegir: obtiene mayor grado de libertad.


Dices que el árbol genealógico puede iluminarse. ¿Se trata de cambiar la historia familiar o contar la misma historia de otra manera? ¿En qué consiste la iluminación de nuestros árboles genealógicos?


Hay un ejercicio en Psicogenealogía Evolutiva que he llamado así: Iluminar el árbol, porque iluminar es arrojar luz: reconocer, honrar y dignificar cada posición, cada rol, cada persona, cada suceso, cada momento, dando lugar a un entendimiento más y más profundo. Aceptar que lo que sucedió es lo único que cuenta, porque es real, mientras que aquello que pudo haber sucedido es solo especulación sin sentido, pues no se puede cambiar. Lo que es, es lo que es.
Es reconocer a los actores por sobre los personajes. Es ubicarse en el mejor lugar que se puede tener: aquel que nos corresponde. Entonces se trata de recomponer la historia familiar, de aceptarla, de revelar sus detalles ocultos para que no giman desde las sombras, porque aquello que es secreto se asocia generalmente con la vergüenza, una de las cosas más dañinas para un clan. Así iluminar es dar amor, y dar amor es expandir la vibración de la vida, es sanar.


Muchas Gracias Lauro Alonso por tu tiempo e interés en responder estas preguntas.






Por: Lauro Alonso - www.lauroalonso.com
Última actualización de este documento: 19 de febrero de 2016 - 1.0